TACTO AFECTIVO (HAPTONÓMICO)

Esta preparación no es un método, es un enfoque a través del cual ponemos la afectividad en el centro del proceso de gestación, nacimiento y crianza.

Es un acompañamiento basado en la autonomía, la seguridad interna y el confort tanto del bebé como de la madre. 

Contribuye al vínculo precoz con la pareja a través de prácticas de “juegos de interacción” con el bebé gracias al tacto afectivo (haptonómico). 

En nuestras sesiones abordamos

    -Los aspectos psicológicos e inconscientes estimulados por el embarazo

    -La fisiología del nacimiento

    -El dolor y miedos que nos atraviesan en este pasaje vital. 

    La pareja se prepara para acoger a su bebé en trío, manteniendo el diálogo iniciado durante el embarazo.

    Este enfoque busca:

    Brindar seguridad a la madre, desarrollando:
    ✓ Su sensibilidad ante las necesidades de su bebé
    ✓ Su confianza en su capacidad para parir
    ✓ Su colaboración con su pareja y el equipo médico

    Involucrar activamente al padre/compañero, quien aprende a:
    ✓ Ofrecer apoyo físico y emocional
    ✓ Crear un ambiente de confianza
    ✓ Ayudar a gestionar el miedo y el dolor durante el parto

    Transformar el parto:
    De un acto médico a una experiencia significativa para la pareja,
    llena de conexión profunda y crecimiento conjunto.

    Un complemento único a este tipo de preparación son mis conocimientos adquiridos a través de la certificación del

    Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal

    Desde la primera sesión descubre todos los beneficios para la pareja de forjar un vínculo estrecho a través del tacto afectivo

    La preparación afectiva al nacimiento propone a la pareja desarrollar una relación de amor e interacción con el bebé durante el embarazo, prepararse para su llegada al mundo con un acompañamiento consciente y tierno y guiarle hacia la autonomía desde el comienzo de su vida.

    El objetivo de la madre y el padre es hacer sentir al recién nacido que es ya una persona para ellos y que le esperan con amor y respeto. Los tres aprenden a descubrirse y apreciarse. Así, el bebé puede, desde antes de su nacimiento, desarrollar un profundo sentimiento de seguridad interior. Esto favorece el apego y el compromiso precoz de ambos progenitores.