Darse un masaje es un LUJO. Lo mires por donde lo mires. Tu vida no depende de ello. Es algo absolutamente prescindible. Y sin embargo, creo profundamente que todas las personas de este mundo merecen ser tocadas con respeto y ternura. Merecen un momento de sanación profunda a través del tacto afectivo. Si todas y cada una de las personas de este mundo tuvieran acceso a ese lujo estoy convencida de que las cosas cambiarían. Y mucho. Si me permitieran trabajar en una cárcel de mujeres, por ejemplo. O en un centro de acogida para personas víctimas de prostitución (si existieran, claro) o en una casa para madres que crían solas, o en una residencia de mayores que nunca son visitados, se me ocurren muchos lugares, demasiados… si nos permitiéramos el lujo de ofrecer nuestro arte, el mundo sería un lugar más amoroso, sin duda alguna.
En su momento, bajarme del tren de la prisa, reencontrarme conmigo misma y decidir dedicar mi vida al acompañamiento a través de la escucha, la palabra y el tacto supuso un lujo. Como dice mi admirada J.K. Rolling en su novela “No son las habilidades lo que demuestra lo que somos, son nuestras decisiones”.
Me llevó mucho tiempo entender, que si no cobro por mi trabajo, no puedo seguir entregando mis dones. Es así de simple. Si mis necesidades no están cubiertas, tampoco puedo ayudarte a cubrir las tuyas. Hay muchos tipos de masaje. El mío es un espacio-tiempo donde solo el disfrute tiene cabida. Por eso reservo 2 horas entre uno y otro, por eso no hago más de 3 masajes al día y por eso cobro mínimo 90 EUR. Esta es mi tarifa. Es lo que por ahora siento que es un intercambio justo. Si puedes pagar más y así contribuir a que otras personas accedan a este lujo, te garantizo que tu regalo le llegará al alma. Si deseas pagarlo a plazos, lo hablamos.
No cobrar por mi trabajo o conformarme con menos de lo que considero justo provocaría tal desajuste que ni tú ni yo disfrutaríamos. Darte el lujo de ponerte en el centro de tu vida y ofrecerte esta experiencia a través de mi manos, no tiene precio. O sí. Demuéstrate quien eres tomando la decisión que más expandida te haga sentir. Aquí estaré decidas lo que decidas.